miércoles, 25 de diciembre de 2019

La "intermitentenable" búsqueda del pertenecer

Vivo como me nace respirar. 
Soy todo aquello que no puedo llamar mío porque trágicamente no se pone precio hasta que se vislumbra aprecio.

Si no me aciertas no somos para nosotros. 
Si no creamos puzzle de nuestras siluetas con sus claroscuros,
nunca seremos nuestros.
Si ni a milímetros nos reconocemos con perspicacia olfativa, 
no tenemos nada que replicarnos.

Si nos antojamos podríamos acaecer en la sintonía con la que se quieren los gatos.

Si nos trabajamos podríamos ser dioses mundanos de una sociedad clamando certidumbre,
perfiriendo afecto y costumbre.

Si nos entonamos quizás alcancemos todas nuestras preguntas con respuesta obligada e incomprendida.

Si nos acostumbramos seguramente nos degollemos antes del incipiente comienzo
de lo que supone la final partida. 

Si nos pensamos probablemente nos proyectemos en utopías fantasiosas con constante necesidad de credibilidad. 

Mi gobierno emocional clama el cese de este perjuicioso silencio administrativo en el que navego sin viento desde que me resulta insulto abrazar otros cuerpos. 

Existo entre el deseo y la incertidumbre y me recreo en el posible de volver a entregar sin resquemores heredados.

Hoy por primera vez carezco de propiedad en la arbitraria libertad de escoger si no amo porque no eres para mí, o porque todas esas bestias que hice bellas me dejaron atrapada en partes de mí que son un repetitivo intento de rellenar huecos con nombre y apellidos propios.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Ribadeo en el puerto

A la pregunta de por qué en una de esas noches largas ya amaneciendo me naufragué.

Contesto que era el mejor momento para irme a un sitio apartado buscando hallar lugar,
reencuentro y conexión a mi centro.

Por intrínseca necesidad.

Calma ante toda la tempestad que nebulaba mi corazón-coraza.
Objetividad para mi mente segundera abierta,
despierta a tanta suspicacia y sentimentalismo casi comprendido que me abrasaba.

Respuestas ante cien años de soledad
y entonces,
al menos un poco,
curar toda esta inmensidad.

Ha sido y siempre fue
intento y desconcierto.
Intento y fallo.
Intento y acierto.

Bucle nuclear cariño,
como tú conoces que puedo llegar a verme entre otros cien.

Este medio siglo me ha otorgado calma y nervios a tiempo compuesto.
Reconciliación y abismos a jornada completa y
tanto amor a raudales en pequeñas dosis de perfume
como inconmensurables litros de aguarrás al estómago directos.

Continúo latiendo,
lo mantengo en las manos y se me nota en los complejos.
Siempre por dentro y en crescendo. 

Aquí dejo gente que me llevo,
que no sé si me quiso y que de cierto modo amé.

Estoy consciente aunque con mi esencia de antes,
tan triste como elegante.
Observando y apreciando desde otro prisma, 
menos voluble y más constante.
Más directa y cortante,
pero más real que los instantes.

Adiós bombón,
Te resguardo en las tripas y un poco en mi pecho cuando hay palpitación.

viernes, 4 de octubre de 2019

Cuestión de prioridades

No soy esa a la que sacar de paseo en días alternos cuando convenga,
cuando el aburrimiento aprieta.

No soy un quizás o un por si acaso.

Empezamos a disparar y cuando no quedó munición,
como último recurso,
nos pedimos perdón.

Nos dijimos que podríamos haber sido mucho mejores de lo que fuimos,
pero no le pusimos ganas.

Cuando todo acabó, y aún había humo en el ambiente,
yo te gritaba que no hacía falta llegar a esto,
tú me mirabas con remordimiento y algo de resignación.

No puedo mentirme alegando que no te espero cada noche.

Que el sol y las rutinas me dan impulso y recién revivo a media tarde,
pero que el desplome llega con las sábanas entumecidas cuando el cielo oscurece.

Que guardo las intenciones en la misma cómoda dónde yacen los cajones del cementerio que hace tiempo no visito.

Que están allí cogiendo polvo y no hay más capacidad en mis pulmones.

Que tampoco me quedan muchos alveolos y no pienso fabricar más.

Que todo avanza menos lo emocional.
Que cuando haciendo malabares acomodo un costado,
el otro decide declinación absoluta.

Hoy no apareces,
ni ayer ni antes.
Aún tengo cosas que permitir naufragar para soltar lastre de este tipo de relaciones.
Codependencia absurda.
Pero me sigo quedando,
a sabiendas ciegas/nulas de que no llevan a ningún lugar llamado con nombre propio.

Que no te inventen realidades en las que no puedas ser.
Sigo aquí sentada, el humo se disipa mientras el viento consume el cigarro antes que mis aspiraciones,
yo creo que quiero creer,
pero cada noche cuesta más.
Cada día cuesta menos.

Que a mí la parafernalia del personaje no me atrae,
me alejo cada vez que así ocurre.
Me acerco mucho cuando me permiten palpar cicatrices.

Que cuando me siento traicionada, me cuesta horrores el contacto visual.

¿Entonces qué hay de ti fuera del podio?

¿Entonces qué hay de mí sin respuestas?

Sería Incapaz de calcular los años invertidos en conocerme para decirte de frente que esto no es lo que merezco,
y aún así,
me sigo quedando.

Hay lugares y personas a las que nunca volví.

Soy de donde me aprietan las costillas y se me eleva la sonrisa.

jueves, 19 de septiembre de 2019

DeepCrossingLine

Hace rato cogieron mi patria
y se la llevaron,
desde entonces no reservo tiempo para Desesperanza.

Yo no tengo tus respuestas.
Tú no tienes mis abrazos.

Si en alguno de estos universos pudiéramos respirar aire fresco,
quizás tú mantuvieras mis dudas a buen recaudo
y yo puediera elevar tu corazón.
Quizás puediera ofrecerte esa contención.
Entonces pudiera ser que tú dieses cabida a mis preguntas
y yo cobijase tus dudas.

Pero de cobardía emocional e incapacitación amatoria iba la cosa.

No fue arrojo,
me apretaban demasiado las vendas en los ojos.
No fue valentía,
fui derecha a la impotencia.

Haces que me sienta vacía
y me miras con conformidad baldía.
Contigo nunca asomas,
contigo sigo a solas.

Preguntarás por mí cuando
habiten silencios.
Puede que te digan que
todo el tiempo fui casi tuya,
que me entregué con las manos en llagas pero abiertas...
y tú sin saber apreciarlo.
Sin entender cómo llevarlo.

La situación me desarma,
es entonces cuando
titila mi calma.
Me esmero,
cuando me desbordo es lo que prefiero.

- Cambia de mirada,
que no se te note la distancia en la que sumergida andas-
Me apabulla la del espejo cada mañana.

-La barbilla siempre alta-
Me grita la que siendo sombra a mi lado flotando siempre anda.

martes, 10 de septiembre de 2019

Don't love me like she promised

Sin respuestas desde siempre,
sin recordar cómo amanece.

Con el pensamiento desordenado,
con el corazón desgastado.

Con las ganas aullando
desde antes de ayer.
Con esta incertidumbre para toda la vida.
Esta misma que me deja caer.
Esta misma que persiste en creer.

Con el miedo mordiéndome los tobillos,
con la ruleta rusa a gatillo.

Buscando la delicadeza de un aleteo.
La perspicacia de un 'quédate' a tiempo.
La sabiduría de un amigo
cuando ve que ese no es el camino.

El abrigo del extraño que entiende de palpitaciones.
Las que sin fe perduran siendo oraciones.

Los reencuentros inesperados
que suman,
los desengaños que ya no se ensañan,
que ahora sanan.

Las búsquedas que hallan final.
La redención ante todo daño colateral.

La calma con paz acompasada.
La armonía acompañada.
Las caricias que cuidan sin desconfianzas.
Las conversaciones eye to eye,
heart to heart,
esas que devuelven la esperanza.

Las muertes vividas y las vidas que me quedan aún.

Gata camaleón en los rincones de la inquietud.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

All Ok

'Me lo dicen en los bares,
es algo que llevas dentro.
Que no dejas que te quieran,
sólo quieres que te abracen.'

No sé delinear a Felicidad,
los escritos me nacen sólo cuando quema.

Nunca acabé de entender si necesito el vacío para escribir o escribo para escapar del abismo.

Creo que las palabras son poder.
Confío en que los actos de la mano de palabras,
son sueños cumplidos.

La muchedumbre me agota.
La palidez mental me irrita.
La estrechez sentimental me asfixia.
Me mareo hasta de mí misma.

Proyecto sueños,
descanso poco,
como menos.
Voy a mil revoluciones
y muchas veces no me permito pausa.

Soy casi tan decidida como políticamente correcta,
aunque mi ascendente nunca deje de ser camaleónico.

Pienso en exceso cada posible y me ahogo en el proceso.
Tildo a mis rutinas de necesidad intrínseca para volver al centro.
Retomar mi camino una y otra vez es una constante.

Me muestro con demasía o no se me percibe ni a milímetros.
Me asusta ser transparente.
Me da mucho miedo la gente que no se abre.

Soy más de dar que de recibir.
Creo que valgo mucho pero me valoro menos.
Estoy aprendiendo a equilibrar la balanza.

Hablo con todos,
dialogo con pocos,
apenas permito que entre alguno.

Tiendo al perfeccionismo y cada vez limpio más mis percepciones e inquietudes.

No me vale cualquiera,
no me gustan las excusas.

No quiero perderme la vida.
Es corta,
a ratos demasiada adrenalina,
a ratos muerte lenta.

Paso mis días con sed y muchas ganas.

miércoles, 28 de agosto de 2019

From my heart to your risks

Cuando escribo, mi metabloqueante mental.
Aperturo.

De lo que no te dije en su momento:

Me puse en la cuerda floja por ti y te dedicaste a ser lanzadora de cuchillos mientras en el intento de avanzar los esquivaba.

Esto termina muriendo.
Muere como todo lo que una vez fue vida.
Y tú desapareces.
Y esa conexión que a veces sentía desde la lejanía, son cenizas también.
Y ya no vamos a concordar cuando queramos vernos
porque ya no querremos vernos
nunca más.
Porque como todo lo que me abandonó en algún momento,
pasó a ser prescindible.

Mi percepción de lo más preciado que poseo, que es el tiempo,
es esta:
No es tic-tac,
es tic-bang y desfallece el segundo.

Después de todo el proceso,
te empecé a odiar con esa intensidad con la que se odian las cosas que han sido amadas con furor.

Entonces hoy,
te suelto.

Me dejaste sin nada,
ahora lo quiero todo.

Con cierta forma inédita transito de antiguas páginas a nuevos comienzos y cambio de libro para hablarte a ti, Esperanza.
Te pienso.
No necesito que me correspondas.
Me llena saber que hay más de tu especie.
Todxs somos libres y los caminos bifurcados,
pero mientras estemos, que sea.

Me asfixia el patetismo asociado al paradigma de observar y analizar cada comportamiento y situación en búsqueda del absoluto control.

Suelto, suelto.
Suelta.
Saltemos.

Esperanza;
que me vengas,
que me mires,
que me mientas que el miedo al fracaso no es compartido.

Viva como viva cada nuevo principio, no temo más al precipicio.
Ya nunca estoy sola, me acompañan mis palabras.

From my heart to your risks.

lunes, 26 de agosto de 2019

Tarea inacabada

Me has visto predicándole a tus manos que no me dejasen caer...
Yo tenía los propósitos claros,
tú las venas en llamas.

Te acogía la costumbre del desapego rutinario y aún conociendo eso,
me lancé al abismo.
Me podrían haber sujetado muchas manos,
podría haberme acomodado en muchos labios,
y aún así,
escogí quedarme ahí.
Ningunos pertenecientes a un lugar llamado hogar.
Ningunos aún.

Nuevos horizontes,
ventanas que apertura luz,
cercanía,
miedos pasados que aún estrangulan corazón,
garganta clarificando,
voz medrando.

Se me están acomodando los pasos y mis pies ya no plantean saltarse más baldosas.
Ahora disfruto del trayecto con todo lo dispuesto en el paseo.

Vivo con casi tantos miedos como fuerza en vorágine.

Pero ahora te escribo a ti,
querida y deseosa Esperanza:

Acompáñame a puertos a los que jamás pensé tener en vista ni con catalejo.

lunes, 12 de agosto de 2019

Véndeme

Me dice 'nena nena, ven conmigo'.
Le digo 'amor, compré todas las motos sin aval ni sueldo fijo'.

lunes, 5 de agosto de 2019

Marinera que naufraga

Supongo que es esa expresión de resignación que perdura,
matiz de arruga que mece tu sien,
estampita en frente,
estampida acre rasurando piel a destajo.

Porque cediste hasta las cutículas y te abrasa el rescoldo de tantos capítulos en parpadeo intermitente.
Siempre inacabado.

El tacto que resiste en los diámetros de tus pulgares,
índices,
corazones,
anulares y meñiques se desquebraja como el brillo que van naufragando los ojos cansados de marinera en constante espera por el reencuentro,
por besar el polvoriento suelo con delicadeza.

Por engrandecerse cuando apenas roza un estímulo de cercanía,
por desearse perteneciente a una tierra inamovible.

El aquí y ahora,
los antes con tu yo pasado,
los mismos escenarios con diferente papel,
las mercenarias apreciaciones del segundero tan concurrido como las preguntas de una recién nacida al mundo...
El ¿Por qué?
Constante,
consciente,
impertinente.

La pregunta.

La búsqueda.

La intermitentenable búsqueda.

No hables de milagros,
no hables de milagros si no estás aquí.

lunes, 15 de julio de 2019

Abrázate las rodillas

No soy de ningún lado.
No pertenezo.
No concierno.
No soy correspondida.

No existo en ninguna parte
y mi clamor es el eco de un mausoleo.

Mis manos son llagas vivas de sostener y mi espalda piedra afilada.

Mis ojos vidrio empañado de preguntar sin respuestas y
mis labios manjar de oferta en mercado.

Me cuesta oír pese a todos los gritos recibidos
y mi memoria va en muletas desde que es imperante el olvido para proseguir.

No tengo antepasados
ni descendientes.
No saboreo la contención.

Mis pasos son neblina vehemente
y mi futuro auspicio de incertidumbre en ininterrumpido claroscuro.

Mis días son de semejanza maratoniana y mis vitaminas residen en la intención.

Me acostumbro huérfana de identidad constantemente cuando preciso de referentes y acabo acariciando mi obligo,
que es el que siempre está,
nunca me deja.

No creo creer en nadie aunque mis latidos siempre apacigüen esa rebeldía furiosa que me arde en las entrañas.
Ese no confiar.
Ese no ceder si no es equitativo.
Ese cuidado,
peligro;
cúbrete que aquí vienen
y van a desquitarse en ti,
y van a llevarse todo lo que has construido entre espada y pared midiendo centímetros de más,
con el pecho crecido
y el corazón encogido.

Ese Nunca.Nadie.Nada. con el que tengo que convivir y hacer mi rutina.

Ese N.N.N. que me da tanta vida como me la quita.

miércoles, 5 de junio de 2019

Scorpio

Amante forajido.

Mi escorpio de tardes de domingo anocheciendo.

Me encanta ver el sol reflejándose en tu cuerpo aún sudoroso y la cadencia de los minutos pasando mientras disminuye la luz desde mi ventanal.

Me abrigan las conversaciones diplomáticas y a la vez profundas de terraceo disfrutando de manjar y suficiente bebida espirituosa.

Detesto cuando el sol te incomoda lo necesario mientras platicamos y tengo que verme reflejada en tus polarizadas;
en esos momentos me faltan tus ojos con centro verdoso y brillante que tanto gritan.

Me gusta imaginarme rotundos cuando requiero esquemas y me contestas con un: "lo quiero todo".

Me dilapida un poco conocer que tienes futuro en otros brazos y eso crea mella en todos mis comportamientos.

Me modifico al cohibirme en algunos aspectos públicos pero sin mayor dilación.

Me cuestiono si soltarme a rienda suelta o estigmatizar cada paso que des.

Pero me fascina tanto poder disfrutar lo que tenemos sin complicaciones que a fin de cuentas sólo lo dejaré fluir.
Sin preocupaciones ni más incertidumbre,
pero en mi camino.

Por siempre en mi camino.

P. D. Falsamente tuya.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Fénix y yo

¿Y yo qué sé?

Cuántas veces me habré reclamado incesantemente...
si desde embrión ya fui desterrada de apego alguno.

Si he muerto tantas veces que el tártaro deforma mis constantes vitales.

Si quiero creer que tengo fe y juego a la vida,
y oh,
ella conmigo...
no paramos de enredarnos.
Que si en el culmen será ésta misma la que no me merece a mí.
Quiero apostar.
Aposté.
Giro y giro,
sigo apostando.

Si jugué todas las cartas que me arrojaron a la cara y acepté con mayúsculo crecimiento,
pero siempre a revancha.

Si de infinitas puertas que se me clausuraron ahora soy versada cerrajera.

Si de las heridas mortales tengo un doctorado en crujía a contrarreloj.

Si del silencio hice cómplice compañero y de la soledad solemne maestro. 

Si soy saltadora kamikaze haciendo apnea en abismos.

Que si lo medito con plenitud, sé tanto del amor porque dolor y yo siempre fuimos amantes escorpio.

Y por eso vida mía,
siento tanto,
por eso amor,
me derramo como agua y
padezco gravemente con cada vida que me nace entre los dedos,
cada olor,
cada mirada,
cada vocablo que emite el mundo cuando claman mis oídos ternura.

Por eso todxs a lxs que he mecido son únicxs,
por eso parece que la guadaña me reclama cuando se termina,
y parece el fin.

Pero esque además de kamikaze soy ave fénix.
Siempre resucitando.

Sólo debo custodiar con sagacidad mi memoria y recordar:
Vivo renaciendo.

Dispare, si puede.

Lo que no sabes es que cuando te he tenido en un pedestal y acabas descendiendo tanta altura, la probabilidad de volver a respirarme es mortal.

Nula.

Las armas de fuego poseen retroceso.

Yo no.

lunes, 27 de mayo de 2019

Still here

Ya no la amo,
amo,
amo,
pertenencia:
como querer repetir el mismo vocablo hasta el desgaste de su inherente significado...
Eso quiero encabezarme con silueta firme en la certidumbre.

¿Pero cómo evito que se me encoja el alma cada vez que la deduzco en brazos ajenos?

¿Cómo permito a esta mandíbula aflojarse y a esta respiración ser paz cuando me envuelven tantos achares?

No me dedicó palabras cuando teníamos público
y ahora arroja párrafos a multitudes.
Y aunque siempre perpetué que podría ser sombra en su vida,
me invalida saber que nadie nos pudo saborear como equipo.
Me incapacita y me arroja al abismo,
porque me borra del mapa,
no me permite ni siquiera el recuerdo...
Y si hay algo que siempre aterró mi existencia fue ser para no estar.
Nunca.

Supongo que se siente,
que se quiere sentir libre;
pero en el seno de la intimidad
se degusta fraudulenta.

Arropada con desasosiego visito mis días ya desvanecidos de lo que fue tocar la fe con aliento a menta fresca y pulsaciones por encima de lo que sanamente siempre me establecí.

Sé que es dañino, convulso e incluso,
sobretodo incluso,
voluble;
y que adquiere esa postura radicada en luminosidad cegante cuando juega a ser diosa y minutos restantes después pretende lavar sus manos de hechura.

Pero los actos perduran en los poros y las pupilas dilatadas jamás me faltaron al respeto,
y las palabras ni metros bajo tierra se las arranca el viento,
ni son acompasadas por él,
ni mecidas,
ni hay mares en convulsión que puedan ahogarlas.
Ni el tiempo nos permite al olvido
ni la sal es antídoto ante resquebrajamiento alguno.

En los sucumbidos cimientos de la deblace,
ahí,
justamente ahí,
habitamos tú y yo.
Sin pasado,
sin presente,
sin regreso a lo puro,
ni augurio de futuro.

Y no importa,
aunque sí,
porque lastima.
Pero no importa porque siempre estamos haciéndonos preguntas,
siempre estamos tropezando,
y eso nos mantiene latiendo en llamas,
vivas,
siempre jóvenes.

You're on a different road,
i'm in the milky way.
It's better to feel pain
than nothing at all.
Always,
forever,
and
ever
CONTINUE.

viernes, 10 de mayo de 2019

BootyEnding

Vaya...
El proceso está en proceso y algo ha modificado el trastorno,
me espeté con absoluta claridad.

Cada vez tengo menos carne viva al descubierto,
ya considero menos tiras de piel
por ti
y
llevo semanas sin notar mi sal líquida desembocando en boca propia,
esta misma compuesta por labios que no están tan oprimidos como antes,
que dejaron de entreabrirse
por ti.

Fe ciega en que tu cuerpo era laberinto cuando estábamos dentro,
pero ahora te observo desde lejos y creo que es cuando mejor te veo.

Aquí, ahora, cuando más claridad interiorizan mis pedazos de músculo cardíaco.

Comienzo a vislumbrar rostros que se asemejan deseosos y no me siento culpable.

Retomo esa loca libertad con todos los derechos a pie derecho y no me reclamo más inconclusos.

Somos una historia con principio de dos meses, cuatrocientos párrafos a flor de piel y cincuenta puñaladas.

Somos una historia con mucha sonrisa, sarcasmo incluido en los subtítulos y cabalgaje clandestino enchironado entre cuatro cornisas.

Fuimos hasta donde nuestros tabús mentales nos permitieron experimentar.

Y nos quisimos, y eso fue, y ahora somos,
libres,
solas.

sábado, 4 de mayo de 2019

Drástica

Cariño, no estoy hecha para ti si tienes vértigo.

Aquí nadie te hechó,
tú te desvaneciste
y quiero creer que algo me quisiste.
Tenías la puerta abierta
y aún pudiendo lanzarte por la ventana,
preferíste dejar un agujero con tu silueta en mi casa.

Darling,
llevo todos mis años luchando con
esto.
Ya sé moverme y no vomito las cáscaras.
Bailo al compás de las amarguras y las añoranzas.
Vacíos descomunales y corazón coraza para sobrevivir y
recibir de nuevo con apertura esperanzas.

Ciclo intermitente pero constante que consagra un estilo de vida.
Que tu huída sólo remarca mis posiciones.
Que tu huída me educa, me alimenta y me cría.
Que tu huída también cicatriza.

Soy claroscuro.
Abre mucho los ojos o ciérralos con fiereza,
pero conmigo deberías acoger la costumbre de llevar siempre las gafas de sol encima.
Tanto brillo que ciega,
tanta sombra  que ahuyenta.

viernes, 26 de abril de 2019

It looks Sad

Pero no vienes a por mí.
No me recoges,
no me mantienes,
no me elevas,
no me sostienes,
no me buscas.
No me preguntas
y sólo a veces;
a ratos algunas veces
me respondes.

Yo te espero.

Pero no me tocas
ni me erizas,
no me rozan tus palabras telemáticas
y se me están olvidando tus gestos, exactamente esos mismos que me inundaban el corazón
de serotonina.

Que me pesa la distancia y yo quiero poder
y se me arrugan las manos de tanto tiempo intentar caldearlas con el vapor humeante del grifo hirviendo, y el espejo en el que escribiste amor se empaña,
cariño,
se empaña y mis ojos arden cuando levanto la frente para leerte
y descubro que ya no queda rastro de tus dedos.

No llego a mirarte "eye to eye" pero en mis cuartos siempre estás,
aquí aún habitas.
El salón,
la cocina,
el baño y
la cama...
Y todo, todo,
cada rincón
no hace más que mandarme destellos de visiones pasadas.
Vivo en deja-vi desde que te fuiste
y ,
te llevo clavadita en el alma y
yo tampoco me atrevo a agarrar la guitarra.

Pero te espero.

También me arrastra el alma
y la observo perpleja,
tan ennegrecida y arapienta,
que no acierto a acariciarla.

Que mis manos ahora ya no se ablandan ni con el agua,
que me he vuelto piedra-cartón y me resigno a que otrxs me amasen con ternura y con calma.
Que si doy oportunidad a ello,
me siento sucia.

Que yo te quiero Mía.
Que no te salves;
que si lo haces, no moriría,
pero sería lo más parecido a vivir en la agonía.

Que la vida es corta aunque las horas asesinen y los días pasen de largo.

Que buscarle significado a todo siempre fue mi huida y no me di cuenta hasta ahora que tomarse el tiempo necesario era la cura definitiva.

Que te quiero como no pensé que podría,
y que vivir sin ti,
después de esta larga e infernal trayectoria,
es la prueba más dura
con la que he sido embestida.

Y que aún así...

Yo te espero,

querida P.

lunes, 15 de abril de 2019

Pá, me agobio

Me acostumbré desde niña a dejar la puerta abierta por si volvías y con el tiempo no aprendí más que a entornarla.

No paran de entrar extraños y de irse amores que un día fueron aliento fresco,
cercanos.

Los desconocidos me miran como quien observa una catástrofe natural,
un desastre biológico que se autodestruye sin posibles culpables.

Los amores ya no ven, cariño mío,
están ciegos de contaminación;
han decidido dejar de mirar.
No queda atisbo de atención ni contención para este derrumbe.

Ahora nadie me observa,
y no hacen más que recordarme a tus ojos,
mi amor,
tus ojos de clausura,
de abandono.

jueves, 4 de abril de 2019

Mía, pero creía que tuya

Porque tú eres vida y yo soy muerte,
y me nacen unos escabrosos calambres
desde la punta de cada dedo
hasta los hombros,
enlazando con el corazón
que aún semeja a un tic-tac
con esa ansiedad de pila no recargable;
que no me permiten apreciar
tu halo de luz
cada vez que estiro mis manos e intento buscarte,
y en la ejecución de lo que sería un intento de abrazo acogido,
me despojo del contagio
de semejante energía.

Cómo sobrevivo...

Atormentada joder,
atormentada.

Me safo de una astilla
y me clavo una estaca;
y la costumbre de mi herida
me lleva a organizar un bautizo
en condiciones,
con sus flores
y sus votos puros:
como palomas picoteando
pan seco lanzado desde el banco en el que observo los días un veinte de marzo;
con esa misma y exacta inocencia.

Y es entonces y no antes,
cuando vuelvo a morir en mi funeral sobre lo que aún persiste de mis propios restos,
y me descubro soñando con aire
al respirar polvo de huesos cansados,
desgastados,
arrebatados siempre antes de tiempo.

Y cuando llega la intoxicación, desisto,
y acepto con un abrazo desconsolado mi realidad,
que quizás, sin desearla ni quererla,
y mucho menos organizarla,
concurre en vagar de penuria en penuria
o desistir cuál cobarde ante guillotina.

Hey.
Sálvame.
Llévame lejos de mis demonios
y no me permitas volver a mirarlos a los ojos nunca más.
Acurrúcame junto a tu estufa de leña recién cortada y aliméntame a base de caricias y pan casero.

Y eso sería todo.
Eso sería seguir viva sin estarlo.
Eso sería escapar de quién soy y de lo que me persigue,
que tampoco deja de ser otra de mis versiones con heridas punzantes aún sin estricto permiso a  coser sus respectivos puntos.

Y eso sería toda una existencia mundana y acomodada en la que viviría observándome desde fuera;
como si yo misma tuviera una pecera llena de peces y fuera uno de ellos,
y los hechos y el amor acontecieran desde adentro;
como si los peces fueran quienes se preguntan cómo esa humana es capaz de vivir encerrada ahí afuera.

No podría.
Renunciar me refiero.
Sería incapaz de renunciar a esas partes de mí que no acaban de aceptar curarse
porque ello conllevaría amputar
partes de sí mismas que las hacen
únicas
odiadas
amadas
abandonadas a la intemperie
o rescatadas por ejércitos.

Y es entonces cuando yo y todas mis yos se preguntan
si quien,
entre caricias,
ahora mismo me está convidando el pan recién hecho y encendiendo ese fuego tan acogedor,
será capaz de soportar semejante hecatombe.
Y es entonces cuando los pongo a prueba;
porque si han llegado hasta aquí,
hasta el hogar en el que mis partes rotas sueltan sus escudos,
es que están preparados,
ellos y ellas,
para verme entera.
Entera equivocándome,
entera fallando,
entera no siendo el motor,
enteramente humana pero a trozos.

Hasta día de hoy, todxs huyeron.

Yo me equivoqué.
Ellas y ellos se equivocaron.
Todxs erramos.
Todxs humanos.

Y ahora,

en

este

instante

concreto

N.N.N.

Y aún así,
alguien habrá...
Alguien a quien no ahuyente mi parte oscura,
y se quede
y me ayude a coserla,
porque no paro de pincharme
y he perdido todos los dedales.
Que la acoja y acepte que muchas veces no va a querer que la abracen, y aún así,
ahí siga,
con los brazos bien extendidos de par en par.
Que me demuestre que el mundo puede ser un lugar hermoso y que todo dolor es pasajero,

porque...

esto también pasará.

martes, 2 de abril de 2019

Cómetelo todo

Espero que el dinero abrigue tus noches,
sea compañía en tus comidas y escuche tus problemas.
Eso espero puesto que es lo único que te importa de la vida,
lo único con lo que cuentas,
tu indispensable,
tu esencia...
Eso eres, oportunismo y provecho.

Ya lo demostraste tantas veces...

Un ejemplo anterior al más reciente; que es lo que me acabas de hacer, fue lo que hiciste con Ó:
Utilizarlo hasta necesitarlo y después arrojarlo a la basura sin miramiento alguno.
Ya no lo soportabas hace tiempo pero decidiste poner esa cara que tan estudiada tienes de buena persona mientras te hizo falta para sacarte el pan caliente del horno y que no se te quemara,
y después,
se la clavaste bien clavada.

Manipuladora.
Manipuladora emocional.

La verdad es que ahí dejaste otra de tus firmas que al menos para mí, ya son reconocibles a kilómetros.
Yo porque soy realmente fuerte, pero es de lo más normal que el pobre hombre haya terminado así de desquiciado después de pasar por tus manos.

Asumo que este bache que sufro ahora mismo (porque eso has sido prácticamente desde siempre conmigo y posteriormente para mí, un bache) es por confiar en quien tanto me lastimó la existencia,
por seguir teniendo fe en que la gente puede cambiar,
pero irrefutablemente eso jamás se va a dar en tu caso.
La gente dañina, envidiosa, aprovechada y corrupta, es decir;
la gentuza como tú ya tiene suficiente trabajo con intentar soportarse a sí misma,
imagínate cambiar a mejor...

Imposible.
¡Mucho trabajo y poca conciencia!
Supongo que eres una masa falta de capacidad, piel e interés por sentirte aliviada y no angustiada con tu reflejo.
Supongo que estás tan vacía que sólo calmas tus ansiedad acribillando a quien se te cruce,
te hace sentir importante el maltratar a otros...
¡Qué grande!

Una se rodea de lo que es:
Todos unos vendidos y a ninguno que puedas llamar amigo.
Y sí,
te da mucho asco mirar a tu alrededor,
pero no creo que tanto asco como cuando te ves en el espejo y ya no puedes mentirte conociendo lo que eres.
Tu verdad absoluta.

Lo que más me repugna es que vayas de victimista con cara de corderita degollada cuando eres la hija de puta más grande que conocí hasta el momento.

Porque claro, los malos somos todos menos tú:
Tus dos ex maridos,
todas esas amistades que en algún momento pudiste encandilar con malabares pero que acabaron quitándote la máscara y huyendo,
todos tus hermanos a los que denunciaste por dinero,
J. que te utilizó en la sociedad,
Ó. que estaba loco,
y el anterior novio también loco,
y el anterior,
y el anterior...

¿Y sabes qué?
Ahí va tu último subyugado,
tu otro hijo,
no queda nada para que sea mayor de edad y pueda irse lejos de tu trastorno esquizofrénico.

Yo hace tiempo que me escapé y no pienso acercarme nunca más,
fue todo demasiado y me hastiaste de odio y
úlceras estomacales.

Que la vida te dé todo lo que merezcas.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Quisiera

Alguna vez he criticado muy alejada de lo constructivo y he señalado sin permitir a quien estuve apuntando contestar.
No me representa.
No es algo que me enorgullezca, asique acto seguido me he arrepentido.
No contribuye a la forma que quiero darle a mi persona, pero es una de mis tantas sombras en las que trabajo para dar luz.

En periodo de evolución.

Soy claroscuro.
A veces más claro.
A veces más oscuro.

Querida R.

¡Cuántas veces se me ha partido el corazón!
¿Cuántas veces me lo han partido? ¿Cuántas me lo partí para evitar su destrozo a manos ajenas?

Incongruente.

Ni siquiera estoy enfadada,
sino enormenente apenada.

Tu miedo nos mató.

Por todo lo que somos a solas,
por todo lo que perdimos apreciar en compañía.

Solamente a solas

Porque la carne
débil
y el corazón
incoherente.
Cerebralmente el raciocinio
con su voz célebre.

Claroscuro continuo
impregna atisbos de alivio,
bordea debacles.
Bandera blanca y manos al filo.

Yo en 24/7.

Á.

Con toda índole
yo muy mía,
tú muy tuya.

Nunca siempre y siempre nunca.

Si me quiso o no, no lo sé;
pero lo que ensució lo limpió,
y cuando estuvo,
fue.

💋

Temptations

Desde que el corazón es caprichoso
y las heridas suficiente agravante,
he concedido mi tiempo a bailar.

Bailo.

Y en el entretanto vislumbro
diáfanas miradas
de lo que podría ser y no es.

Baile sin fin de compases permitidos
que asimismo quieres considerar tabú.

Desde que la garganta se cierra
y la memoria es imperativa
ante desliz alguno... estoy aprendiendo nuevos bailes.

S. V. R.

Qué más fuera capaz de anhelar mi alma ígnea en este tiempo
que el acto de que compartieras tu mente caprichosa,
cuya carne porta vive de ingratas costumbres no deseosas de amor puro, sino de deseo repentino sin condicionamiento.

Acaecer nocturnamente en el sonambulismo constante del flirteo asequible
quizá haya entrado en deterioro y la costumbre comience a guarecer mejores augurios de vida.

Trátese sin menor convicción que te esté hablando
de un despertar categórico al camino andado,
siendo influyente percatarse de tu existencia.

Wild

Adelante, asalvájese;
cumpla con la requerida necesidad
de ser real,
de ser verdad.
Téngase algo de piedad.

Adelante, sálvese
de las cavernas de la rutina;
de la costumbre,
de la muchedumbre,
de la palidez mental.

Sin reclamos ni condiciones
permítase la absoluta libertad.

martes, 26 de marzo de 2019

Yo Conmigo y tú Contigo

Decidimos ducharnos
y abrazamos nuestras almas.
Instantes apenas había salido
del agua hirviendo,
arropada con una toalla y sentada sobre la encimera del lavabo escribió:
"Te quiero Kash"
entre el vapor del espejo;
y después de algún abrazo permitido,
y algún beso deseoso, acotó:
- Menuda ostia nos vamos a dar -.

Yo hablaba de futuro y ella de incertidumbre,
nuestros mundos colapsaron.

De todos modos,
días atrás había renunciado
a su presencia como constante
en mi vida.
Pero como toda soñadora
perteneciente a la empatía
ajena de un cuerpo acostumbrado
al desasosiego,
quise replantearme ese vocablo
llamado amor.

Sigo pensando, y en estos tiempos aún más,
en aquella canción de The Lumineers,
en la que tan hábilmente
simplifican lo que apuesto en mis barajas vitales:
It's better to feel pain than nothing at all.

También creo que vi el final en cuanto la conocí, y quise arriesgarme.
Y no me arrepiento.

En el transcurso de dos meses
me partió el corazón tres veces,
pero también me dio vida,
tanta vida...
cada vez que me llenaba,
cada vez que me lo rompía.

A veces pienso que ya conozco
todo lo que puedo llegar a sentir,
y entonces aparece alguien años
después de mi depresión social
que me desorganiza todos los
cánones establecidos.
Tanto para bien,
como para mal.

Aunque necesito confesar que,
el amor que he sentido ha sido
novedad,
y que el dolor que padecí y padezco,
ya es viejo amigo,
por no decir familia.

Estoy demasiado confusa,
o no,
o quizás estaba tan confusa antes
que toda esta claridad me hace
replantearme.
Yo, ¿fiel y formal?
No habitual.
Por primera vez en tanto tiempo
siento que somos la personas indicadas
en este momento de nuestras vidas,
y no hablo de romanticismo,
que eso es algo que siempre rechacé;
sino que creo en el crecimiento mutuo,
veo que tenemos tantas cosas que
aportarnos,
tantos proyectos que podemos
llevar de la mano,
tanta luz...
que se me cae todo al suelo,
y me estremece esa sensación de
incertidumbre constante con ella.

Bastantes años ya que llevo pensando en
tatuarme las tres N,
Nunca.Nadie.Nada.
No termino haciéndolo porque en las noches desarropadas
guardo una pequeña ilusión
para creer en el otro,
para divagar en sueños acaramelados
de lo que me gustaría que fuesen
mis días y lo que me fascinaría
recibir a cambio de lo que doy.

Bueno, de todos modos y
en la desembocadura final
del túnel que conforma todas mis
experiencias,
sigo creyendo;
porque de todo lo que me inculcaron
a regañadientes,
obvié la gran mayoría
menos lo de que la fe
es lo último que se pierde.
Seguramente me tatúe mis tres N
para después de cada quebranto tener dónde refugiarme,
pero seguiré creyendo en personas
que coinciden en momentos precisos,
y sobretodo seguiré creyendo
en el amor.
Aunque me meta mil ostias.
Aunque me cueste otra vida más
levantarme de mi amante.
Siempre arriesgando.
Al final del camino
de todos estos procesos,
lo que gano es vida,
y
lo que acabo perdiendo
es el miedo.

domingo, 17 de febrero de 2019

Santa

Cuando siento que me consume los sentimientos y resulta incluso más rápido que las cenizas de su tabaco,
que la nicotina en mi cuerpo entrando,
que sus labios rozando,
que la piel de gallina erizando.

Entre parpadeo y parpadeo,
te pierdo y te encuentro.
Porque te tengo y no te tengo;
porque te quiero y no te quiero.

Me tira al suelo y luego me recoge con ternura.
Es un alivio.
Es un vaivén de locura.
Sensación mediática para el corazón y la cordura.

Me confunde,
y entre muchas otras cosas,
también me inspira;
me hace sentir viva.

Es como las drogas duras.