quizá porque necesite un desahogo importante,
quizá porque sea mi única vía de escape ahora mismo,
no lo sé...
En estos años me he deshecho un poco del victimismo constante en mi vida,
un poco;
y me he dado cuenta de que en realidad soy una capulla egocéntrica...
Negativa, depresiva, inconstante, irresponsable e inmadura.
Sease por mi ascendencia pisciana o por mi niña interior desequilibrada.
Sease por mi mí, mi yo.
No vengo a darte lecciones de moralidad,
si para ti está bien y para mí está mal,
si viceversa y versavice.
No vengo a contarte lo que se me queda grande,
o pequeño,
o mediano.
Me gustaría poder darte más de lo que doy,
me gustaría poder ser más de lo que soy;
sé que no es por falta de capacidad,
quizás por falta de interés global.
Definida ahora como capulla egocéntrica,
porque mis relaciones se basan en el "te doy si me das".
Defendiendo el amor libre como la fuerza más potente de este universo,
confundiéndolo con el deber de que me devuelvan la contención que aporto.
Y me sigo confundiendo,
y me pierdo encontrándome confusa en la confusión.
Capulla,
porque lo que otorgo es hipócrita,
no puro,
no limpio,
no claro.
Egocéntrica,
no empática con el dolor ajeno,
no preocupada si sobrepasa mis fronteras,
no molesta por las verdaderas injusticias.
Impostora,
con medias tintas,
con secretos a voces,
con delirios de grandeza.
Débil,
hundida en la miseria,
hundida en el sarcasmo,
hundida en la oscuridad.
Después de unos años en el pedestal
me descubro dejando entrever quién soy realmente.
Poco puedo ofrecerte más que una inconstante
constancia hacia la nada.
Montañas rusas sentimentales,
hacia arriba,
hacia abajo,
hacia el agujero final.
Yo,
la empedernida poeta,
aclamando constantemente el fin de esta gran lucha.
Suicida,
kamikaze,
saltadora de precipicios,
haciendo apnea en abismos.
Yo,
la que siempre quiere
la que nunca puede.
Hay más de mi especie,
altamente capaces pero
condenados a vagar inutilmente
de un cuerpo a otro
por no encontrarse a sí mismos.
A lo que realmente vengo
es a contarte mi verdad,
a veces perfecta,
mayormente negra.
Soy tan buena como mala.
Sin mi parte mala no existe mi parte buena.
