miércoles, 14 de marzo de 2018

Comentando a Erich Fromm

Retomando este gran placer que consiste en el resultado de explayar el alma en oraciones, palabras, sílabas... Aquí me encuentro, volviendo hacia raíces propias de mi ser. Raíces; aunque mejor tributadas como necesidades intrínsecas de introspección e inherente altruismo (menester que confiero como propio e imperioso de cada ser en este mundo; si ciertamente su búsqueda del significado vital es algo más que existir por imposición natural).

Me sitúo en la siguiente afirmación: "Un día perdido es irreparable". La forma en la que observo el transcurso del tiempo volar me genera ansiedad. Muerte. Retorno inviable.
Resulto incapaz de permitirme descanso si en un término de veinticuatro horas algo no me ha alimentado el espíritu y la psique (de aquí mis innumerables noches insomnes).
Mi alimento crucial es el amor, en todos sus moldes, en todas sus vertientes. Considero que la única actitud singular y posible de vivir (y por lo tanto sobrevivir) en este mundo, es mediante ese vehículo. 

Una frase de Erasmo de Róterdam relata: "Qué otra cosa es la vida de los mortales, sino una comedia en la que unos actores se disfrazan y ataviados con sus máscaras representan sus respectivos papeles hasta que el director de escena les ordena retirarse de las tablas".

Me reconozco empachada de la falsedad que requiere ataviarse con todas esas máscaras que día sí y día también nos ponemos para ser otrx que seguramente ni se le asemeje (y a mayores toda la energía dilapidada que dicho acto requiere).

De tal desaliento, tal hastío; emerge este escrito.

Poseer todos los cánones estimados por la convicción social de lo que supuestamente es tener una vida correcta hoy día, no resultan competentes para mi percepción.
Unos estudios, un trabajo estable, un hogar acondicionado, una familia de la que has sido partícipe en creación, unos conocidos de copas cada fin de semana, unos hobbies, unos intereses ideológicos y unos valores morales... mi vida entera puede ser una gran vida, pero la calidad la mido gracias a los compañerxs de viaje que tengo dentro de cada actuacíon (sí, hablo de máscaras porque me satura, pero siempre hay que interpretar un papel mínimo dentro de cada escenario. No somos lxs mismxs con nuestros amigxs, como con nuestras madres y nuestros padres, como con nuestras jefas y nuestros jefes, como con nuestros subordinadxs... cada situación requiere una adaptabilidad; pero eso no precisa agregar falsedad al papel que tengas que ejecutar en cada momento).

Finiquitando y resumiendo lo mayormente posible el escrito, menciono otra gran frase; esta vez de Fromm: " El amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es una actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una persona con el mundo como totalidad, no con un <<objeto>> amoroso. Si una persona ama sólo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es amor, sino una relación simbiótica, o un egotismo ampliado.

Así lo veo, por esto me levanto cada día (y tengo días muy complicados). Lo demás es absoluta parafernalia.
Lo que quiero es dejar bien claro que mi búsqueda utópica es la inteligencia emocional, la autosuperación y por supuesto rodearme de compañerxs de vida verídicxs.

A todxs aquellxs que crean que aún somos seres puros, bienvenidxs.
Al resto que no aporte, que se aparte de mí.


Hasta ahora veinte años, por ahora Lugo.