En el principio me han querido,
luego he querido.
Me han querido y
me han dejado querer.
A veces he creído que me han querido querer
y he querido que me quisieran,
otras tantas me he dejado querellar por reproches del querer.
He sentido requerimiento por el ser querido
y me ha dejado en reprimendo
querer ser
mientras quería al equívoco.
He recreado represalias
por reprimir estar donde me reinicio al ser.
He creído y en el proceso he crecido,
aunque no siempre fue bien recibido.
Han intentado quererme sin saber por qué,
y entonces he perdido.
Me he vencido y luego me han vencido,
y no hago más que renacer.
No paro de renacer.
También me han dicho que no he querido lo suficiente
cuando no me encuentro al alcance de la gente.
He fallado,
y me he perdonado
cuando he vislumbrado la necesidad previa de querer sin retales del resguardo.
Me he relatado en la reciprocidad del querer.
He lastimado y me han hecho daño.
Me he conformado y me han otorgado los estragos en estratos a modo de regalo.
He racionalizado razonamientos externos por cerciorarme de complejos internos.
He recriminado actitudes adversas por cuestionamientos ajenos.
Me han dejado de querer por represalias venidas o heredadas de remordimientos faranduleros.
Y a veces me han dado tiempo para crecer pero no siempre me he permitido ser yo en el andén.
Estaba insipirada.
Me salía la rabia por los poros y la mirada.
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