miércoles, 22 de abril de 2020

Oleaje sabor a hogar

Acontece en ocasiones.

Aunque por ello me reprendo,
a vivir sonámbula aprendo
sin otorgar aprecio en demasía a lo que me nace amar con desquiciada sabiduría,
para que cuando lo que persigo no atisbe puerto certero, 
éste al que apunto con aptitudes de francotiradora nata,
no me encalle entre las rocas y
un oleaje disgustado me lleve hacia la nada.

Para evitar el desasosiego.

Aunque entregue mi profunda mirada, 
apuesto por no resguardar olores. 
Por deshacerme las fijaciones de rasgos que me resulten cercanos e iluminadores.
Obviando gestos que apabullen bombeos a mi reloj en desorden.

A la persona es a quién observo,
pero no permito llevarme nada más que el sitio que me han otorgado.

Yo soy yo,
al dedillo aprendido el guión.

Me gustas -Y tras segundos de pausa eterna en boca a medias entre un suspiro y un ahogo,
un vocablo ensordecedor desertó con agobio-

Me gustas mucho.

Pero no pienso permitir repetir torceduras de tobillo a libre albedrío.

Esta que ves ya no soy yo.

jueves, 16 de abril de 2020

Dreamin'

Tengo pesadillas recurrentes semejantes a estanques en los que floto boca abajo
y no me ahogo,
entremezclo agua y aire mediante una pajita agujereada por los alfileres con los que me sigo pinchando
debido a todos los dedales que perdí o dejé olvidados en lagunas mentales por despechos del pasado. 

Tengo pesadillas resentidas a pie de altar en donde los votos nos declaran a todas mis yos sonámbulas y las miradas dejan de ser diáfanas por una comodidad anunciada. 

Tengo pesadillas obstructivas pedaleando en triciclo sobre encuadre ecléctico, 
desembocando en mar abierto sin confines,
atestados los bordes de ortigas secas que al rato intercalan mis raíles,
entonces desciendo precipicio en donde el océano transmuta a un ciberespacio huérfano.

Tengo pesadillas en las que no concilio advertimiento ni acierto,
tengo otras de las que nunca despierto.

También tengo sueños.

Aunque de estos ya no me acuerdo porque en ellos habito frunciendo el ceño
cuando suelto cadenas e izo blancas banderas, que no velas,
y navegando naufrago a sitios inciertos.

Pero también abarco más comisuras cada vez que se tornan realidad y los cuento con los dedos.