Amante forajido.
Mi escorpio de tardes de domingo anocheciendo.
Me encanta ver el sol reflejándose en tu cuerpo aún sudoroso y la cadencia de los minutos pasando mientras disminuye la luz desde mi ventanal.
Me abrigan las conversaciones diplomáticas y a la vez profundas de terraceo disfrutando de manjar y suficiente bebida espirituosa.
Detesto cuando el sol te incomoda lo necesario mientras platicamos y tengo que verme reflejada en tus polarizadas;
en esos momentos me faltan tus ojos con centro verdoso y brillante que tanto gritan.
Me gusta imaginarme rotundos cuando requiero esquemas y me contestas con un: "lo quiero todo".
Me dilapida un poco conocer que tienes futuro en otros brazos y eso crea mella en todos mis comportamientos.
Me modifico al cohibirme en algunos aspectos públicos pero sin mayor dilación.
Me cuestiono si soltarme a rienda suelta o estigmatizar cada paso que des.
Pero me fascina tanto poder disfrutar lo que tenemos sin complicaciones que a fin de cuentas sólo lo dejaré fluir.
Sin preocupaciones ni más incertidumbre,
pero en mi camino.
Por siempre en mi camino.
P. D. Falsamente tuya.