¿Y yo qué sé?
Cuántas veces me habré reclamado incesantemente...
si desde embrión ya fui desterrada de apego alguno.
Si he muerto tantas veces que el tártaro deforma mis constantes vitales.
Si quiero creer que tengo fe y juego a la vida,
y oh,
ella conmigo...
no paramos de enredarnos.
Que si en el culmen será ésta misma la que no me merece a mí.
Quiero apostar.
Aposté.
Giro y giro,
sigo apostando.
Si jugué todas las cartas que me arrojaron a la cara y acepté con mayúsculo crecimiento,
pero siempre a revancha.
Si de infinitas puertas que se me clausuraron ahora soy versada cerrajera.
Si de las heridas mortales tengo un doctorado en crujía a contrarreloj.
Si del silencio hice cómplice compañero y de la soledad solemne maestro.
Si soy saltadora kamikaze haciendo apnea en abismos.
Que si lo medito con plenitud, sé tanto del amor porque dolor y yo siempre fuimos amantes escorpio.
Y por eso vida mía,
siento tanto,
por eso amor,
me derramo como agua y
padezco gravemente con cada vida que me nace entre los dedos,
cada olor,
cada mirada,
cada vocablo que emite el mundo cuando claman mis oídos ternura.
Por eso todxs a lxs que he mecido son únicxs,
por eso parece que la guadaña me reclama cuando se termina,
y parece el fin.
Pero esque además de kamikaze soy ave fénix.
Siempre resucitando.
Sólo debo custodiar con sagacidad mi memoria y recordar:
Vivo renaciendo.