miércoles, 29 de mayo de 2019

Fénix y yo

¿Y yo qué sé?

Cuántas veces me habré reclamado incesantemente...
si desde embrión ya fui desterrada de apego alguno.

Si he muerto tantas veces que el tártaro deforma mis constantes vitales.

Si quiero creer que tengo fe y juego a la vida,
y oh,
ella conmigo...
no paramos de enredarnos.
Que si en el culmen será ésta misma la que no me merece a mí.
Quiero apostar.
Aposté.
Giro y giro,
sigo apostando.

Si jugué todas las cartas que me arrojaron a la cara y acepté con mayúsculo crecimiento,
pero siempre a revancha.

Si de infinitas puertas que se me clausuraron ahora soy versada cerrajera.

Si de las heridas mortales tengo un doctorado en crujía a contrarreloj.

Si del silencio hice cómplice compañero y de la soledad solemne maestro. 

Si soy saltadora kamikaze haciendo apnea en abismos.

Que si lo medito con plenitud, sé tanto del amor porque dolor y yo siempre fuimos amantes escorpio.

Y por eso vida mía,
siento tanto,
por eso amor,
me derramo como agua y
padezco gravemente con cada vida que me nace entre los dedos,
cada olor,
cada mirada,
cada vocablo que emite el mundo cuando claman mis oídos ternura.

Por eso todxs a lxs que he mecido son únicxs,
por eso parece que la guadaña me reclama cuando se termina,
y parece el fin.

Pero esque además de kamikaze soy ave fénix.
Siempre resucitando.

Sólo debo custodiar con sagacidad mi memoria y recordar:
Vivo renaciendo.

Dispare, si puede.

Lo que no sabes es que cuando te he tenido en un pedestal y acabas descendiendo tanta altura, la probabilidad de volver a respirarme es mortal.

Nula.

Las armas de fuego poseen retroceso.

Yo no.

lunes, 27 de mayo de 2019

Still here

Ya no la amo,
amo,
amo,
pertenencia:
como querer repetir el mismo vocablo hasta el desgaste de su inherente significado...
Eso quiero encabezarme con silueta firme en la certidumbre.

¿Pero cómo evito que se me encoja el alma cada vez que la deduzco en brazos ajenos?

¿Cómo permito a esta mandíbula aflojarse y a esta respiración ser paz cuando me envuelven tantos achares?

No me dedicó palabras cuando teníamos público
y ahora arroja párrafos a multitudes.
Y aunque siempre perpetué que podría ser sombra en su vida,
me invalida saber que nadie nos pudo saborear como equipo.
Me incapacita y me arroja al abismo,
porque me borra del mapa,
no me permite ni siquiera el recuerdo...
Y si hay algo que siempre aterró mi existencia fue ser para no estar.
Nunca.

Supongo que se siente,
que se quiere sentir libre;
pero en el seno de la intimidad
se degusta fraudulenta.

Arropada con desasosiego visito mis días ya desvanecidos de lo que fue tocar la fe con aliento a menta fresca y pulsaciones por encima de lo que sanamente siempre me establecí.

Sé que es dañino, convulso e incluso,
sobretodo incluso,
voluble;
y que adquiere esa postura radicada en luminosidad cegante cuando juega a ser diosa y minutos restantes después pretende lavar sus manos de hechura.

Pero los actos perduran en los poros y las pupilas dilatadas jamás me faltaron al respeto,
y las palabras ni metros bajo tierra se las arranca el viento,
ni son acompasadas por él,
ni mecidas,
ni hay mares en convulsión que puedan ahogarlas.
Ni el tiempo nos permite al olvido
ni la sal es antídoto ante resquebrajamiento alguno.

En los sucumbidos cimientos de la deblace,
ahí,
justamente ahí,
habitamos tú y yo.
Sin pasado,
sin presente,
sin regreso a lo puro,
ni augurio de futuro.

Y no importa,
aunque sí,
porque lastima.
Pero no importa porque siempre estamos haciéndonos preguntas,
siempre estamos tropezando,
y eso nos mantiene latiendo en llamas,
vivas,
siempre jóvenes.

You're on a different road,
i'm in the milky way.
It's better to feel pain
than nothing at all.
Always,
forever,
and
ever
CONTINUE.

viernes, 10 de mayo de 2019

BootyEnding

Vaya...
El proceso está en proceso y algo ha modificado el trastorno,
me espeté con absoluta claridad.

Cada vez tengo menos carne viva al descubierto,
ya considero menos tiras de piel
por ti
y
llevo semanas sin notar mi sal líquida desembocando en boca propia,
esta misma compuesta por labios que no están tan oprimidos como antes,
que dejaron de entreabrirse
por ti.

Fe ciega en que tu cuerpo era laberinto cuando estábamos dentro,
pero ahora te observo desde lejos y creo que es cuando mejor te veo.

Aquí, ahora, cuando más claridad interiorizan mis pedazos de músculo cardíaco.

Comienzo a vislumbrar rostros que se asemejan deseosos y no me siento culpable.

Retomo esa loca libertad con todos los derechos a pie derecho y no me reclamo más inconclusos.

Somos una historia con principio de dos meses, cuatrocientos párrafos a flor de piel y cincuenta puñaladas.

Somos una historia con mucha sonrisa, sarcasmo incluido en los subtítulos y cabalgaje clandestino enchironado entre cuatro cornisas.

Fuimos hasta donde nuestros tabús mentales nos permitieron experimentar.

Y nos quisimos, y eso fue, y ahora somos,
libres,
solas.

sábado, 4 de mayo de 2019

Drástica

Cariño, no estoy hecha para ti si tienes vértigo.

Aquí nadie te hechó,
tú te desvaneciste
y quiero creer que algo me quisiste.
Tenías la puerta abierta
y aún pudiendo lanzarte por la ventana,
preferíste dejar un agujero con tu silueta en mi casa.

Darling,
llevo todos mis años luchando con
esto.
Ya sé moverme y no vomito las cáscaras.
Bailo al compás de las amarguras y las añoranzas.
Vacíos descomunales y corazón coraza para sobrevivir y
recibir de nuevo con apertura esperanzas.

Ciclo intermitente pero constante que consagra un estilo de vida.
Que tu huída sólo remarca mis posiciones.
Que tu huída me educa, me alimenta y me cría.
Que tu huída también cicatriza.

Soy claroscuro.
Abre mucho los ojos o ciérralos con fiereza,
pero conmigo deberías acoger la costumbre de llevar siempre las gafas de sol encima.
Tanto brillo que ciega,
tanta sombra  que ahuyenta.