domingo, 6 de diciembre de 2020

Pont des Arts

¿Quieres saber de algo conmigo?

Pregúntame lo que es la paciencia.

...

Con cuidadito te he dicho
mi amor,
y aún así;
con reclamos y desdicha
he acogido tu olor.

Despotrico ante las falsedades,
pero,
me he autoalimentado de tus decepciones
a base de falsas intenciones.
Obviamente ha sido porque yo he cedido,
lo he permitido,
he trabajado a callo duro
en que esto perdure,
sabiendo de sobra que no llegaba más allá de lo mudo.

Te pienso y te analizo y me entra el vicio de alimentarme en algo que es ficticio.
Soy sobradamente consciente de que no sólo de mi parte nace esto.
Ya ni soy ni estoy para dejarlo todo a la suerte.

Pero con cuidadito, mi amor,
te he dicho y re-dicho,
yo no estoy para volarme las ganas con ningún ente inconsciente.

martes, 1 de diciembre de 2020

Second time quarentine

Apoteósico mi amor:

Como cuando tú y yo
jugamos a ser dos.

Las relaciones sociales son complejas, 
memoria flaca la que tenemos cuando me alejas. 

Tengo un dolor de cuello y espalda remitente
que cuando me aprieta mucho el sueño,
me estrangula la simiente.

Porque aunque las consecuencias negativas sean atemporales al estado imaginativo,
no carecen de realidades en el estado vegetativo. 

Sé que si me dilapida la energía,
no me ofrece vida fructífera.

Entonces me centro en
la paz,
querida amiga correlativa.
Hacía tiempo que no la percibía,
que era incapaz de vislumbrar la armonía.

Esto es el vicio de un cuero
(y ya no un cuerpo),
acostumbrado a los escombros
y a los asombros.

Ser inteligente es apartarse de lo que a una la deja inerte y no le conviene para su suerte.

Loquita por ti hasta los huesos,
pero mi tranquilidad antes que mis vicios y excesos.

Atenuando las ganas de
permitir cancha
a alguien que me ayuda
a educar mi sombra
dentro de mi moral
y mi lógica impronta.

Observadora vitalicia
en conserva de primicia.

lunes, 29 de junio de 2020

Los cimientos del querer

En el principio me han querido,
luego he querido.

Me han querido y
me han dejado querer.

A veces he creído que me han querido querer
y he querido que me quisieran,
otras tantas me he dejado querellar por reproches del querer.

He sentido requerimiento por el ser querido
y me ha dejado en reprimendo
querer ser
mientras quería al equívoco.

He recreado represalias
por reprimir estar donde me reinicio al ser.

He creído y en el proceso he crecido,
aunque no siempre fue bien recibido.

Han intentado quererme sin saber por qué,
y entonces he perdido.

Me he vencido y luego me han vencido, 
y no hago más que renacer.

No paro de renacer. 

También me han dicho que no he querido lo suficiente
cuando no me encuentro al alcance de la gente.

He fallado,
y me he perdonado
cuando he vislumbrado la necesidad previa de querer sin retales del resguardo. 

Me he relatado en la reciprocidad del querer.
 
He lastimado y me han hecho daño. 

Me he conformado y me han otorgado los estragos en estratos a modo de regalo. 

He racionalizado razonamientos externos por cerciorarme de complejos internos.

He recriminado actitudes adversas por cuestionamientos ajenos.

Me han dejado de querer por represalias venidas o heredadas de remordimientos faranduleros.

Y a veces me han dado tiempo para crecer pero no siempre me he permitido ser yo en el andén.

Estaba insipirada.

Me salía la rabia por los poros y la mirada. 

jueves, 28 de mayo de 2020

A partner in crime

Qué quieres que te diga amiga,
la vida práctica vacila.

Yo que quería decirte que a veces la partida me empuja al despiste.
Pero como cuerpo avisado
a tierra no siempre es llevado,
me voy al abismo.

Cuando llego a los límites de mi capacidad,
me cedo a mi centro sin siquiera tener discernimiento.
Sin permiso ni oponencia.
Sin necesidad de envolverme en atuendo
de arrogancia ni despecho condescendiente.
Sin ser déspota,
caciquista,
tirana
e imperiosa.

Me recojo de las cenizas
de lo que un día quise ser
por acercarme más hacia mi anhelo inconstante
de performar y conformar una nueva yo
atribuida de esperanza
y sin necesidades mundanas más allá
de las primordiales básicas.

Estoy aquí de pie y aún
con las rodillas en carne viva
para gritarle a mis oídos que tengo cuatro
batallas perdidas y ninguna te abraza ya.

Lo diferente entre tú y yo es sólo la diferencia
y el peso que le carguemos a ésta.

miércoles, 22 de abril de 2020

Oleaje sabor a hogar

Acontece en ocasiones.

Aunque por ello me reprendo,
a vivir sonámbula aprendo
sin otorgar aprecio en demasía a lo que me nace amar con desquiciada sabiduría,
para que cuando lo que persigo no atisbe puerto certero, 
éste al que apunto con aptitudes de francotiradora nata,
no me encalle entre las rocas y
un oleaje disgustado me lleve hacia la nada.

Para evitar el desasosiego.

Aunque entregue mi profunda mirada, 
apuesto por no resguardar olores. 
Por deshacerme las fijaciones de rasgos que me resulten cercanos e iluminadores.
Obviando gestos que apabullen bombeos a mi reloj en desorden.

A la persona es a quién observo,
pero no permito llevarme nada más que el sitio que me han otorgado.

Yo soy yo,
al dedillo aprendido el guión.

Me gustas -Y tras segundos de pausa eterna en boca a medias entre un suspiro y un ahogo,
un vocablo ensordecedor desertó con agobio-

Me gustas mucho.

Pero no pienso permitir repetir torceduras de tobillo a libre albedrío.

Esta que ves ya no soy yo.

jueves, 16 de abril de 2020

Dreamin'

Tengo pesadillas recurrentes semejantes a estanques en los que floto boca abajo
y no me ahogo,
entremezclo agua y aire mediante una pajita agujereada por los alfileres con los que me sigo pinchando
debido a todos los dedales que perdí o dejé olvidados en lagunas mentales por despechos del pasado. 

Tengo pesadillas resentidas a pie de altar en donde los votos nos declaran a todas mis yos sonámbulas y las miradas dejan de ser diáfanas por una comodidad anunciada. 

Tengo pesadillas obstructivas pedaleando en triciclo sobre encuadre ecléctico, 
desembocando en mar abierto sin confines,
atestados los bordes de ortigas secas que al rato intercalan mis raíles,
entonces desciendo precipicio en donde el océano transmuta a un ciberespacio huérfano.

Tengo pesadillas en las que no concilio advertimiento ni acierto,
tengo otras de las que nunca despierto.

También tengo sueños.

Aunque de estos ya no me acuerdo porque en ellos habito frunciendo el ceño
cuando suelto cadenas e izo blancas banderas, que no velas,
y navegando naufrago a sitios inciertos.

Pero también abarco más comisuras cada vez que se tornan realidad y los cuento con los dedos.

martes, 31 de marzo de 2020

El encierro

No me hace daño quien quiere
sino quien puede,
y ésto último sólo en caso de que permita que cale,
que entre.

No mentiría si dijese que lo que más te ponía es que fuese una cría, y que una vez centrada la dicha, pedía responsabilidad emocional y era cuando tú huías.

Dejar de venderme al mejor postor, ese que con la cercanía asemeja ser el más acreditado para depositar mi energía prima,
esta que entre poesía acrílica me esfuerzo en pintar y redactar a todas horas en la vía. 

Crecer sin referentes
y conformarse a una misma
te da la capacidad de ser discernitiva ante lo que te arrastra o en cambio te empuja hacia la vida.

Tu noche y la mía para toda la vida. 
Mi día para quien comprenda el claroscuro que me litiga.  

Voy a continuar resguardando el amor eterno en algún sitio, 
en donde no existan las máscaras ni los circos. 
Voy a seguir dando todo aunque sepa de antemano que va a herirme, 
porque únicamente en esos casos es cuando me llevo al límite, 
y vuelvo a sentirme viva sin artífices.

Cuanta más conciencia mayor miedo pero
mismo riesgo, 
piénsalo.

miércoles, 18 de marzo de 2020

En mi camino

Parece que fue ayer,
pero remoto.

La suerte de emparejar el algoritmo de la concordancia...
Sincronía una vez mas.

Explayo.

Concierto en directo como hacía vientos que no,
la prefrase exacta sonando a todo volumen,
corriendo desde la barra y vislumbrándote desde lejos entre toda esa multitud
de cuerpos sudorosos brincando a tempo,
casi creyendo de nuevo.
En ese justo momento apartándolos con dos cervezas entre los dedos,
llegando a tiempo,
casi creyendo de nuevo,
la frase concreta vibrando hacia nuestros adentros.

Soy muy capaz de hacerlo contigo.

Y ahora obligadxs,
quienes queremos y acreditamos voluntad,
nos confinamos en una constante inflexión;
casi siempre que nos lo permitimos,
con genuflexión. 
Corazón.

Me despojaría de la palabra por tan solo contemplar al bullicio.
No me cabila ni uno sólo de mis ex prejuicios este tiempo de encierro preciso.

No se cansa el exterior cercano de salpicarnos los sentidos con lo que
siempre corroboré como primer criterio para confirmarme persona y no personaje.
Amor.
Amor y resto de vocablos que descienden de éste mismo.

Porque lo ocurrente, además de ser vírico a nivel corpóreo,
nos está mostrando cuál es la peor enfermedad que podemos contener, contraer y alimentar;
los monstruos que cada uno lleva consigo mismx.
Adentro, bien en el centro.

Lo aprendí de chiquita y lo entendí más tarde.
Aún años despúes conseguí acogerlo.
Todavía trabajo en ello día a día
y en algunas madrugadas de las que nadie se fía. 

No me hables de banderas,
que me han extendido menos la mano
los de casa
que los de afuera cuando andaba
deambulando por aceras
que ni yo misma creía certeras.
Me daba más calor la amenaza que la calma.
Era incapaz de apreciar la balanza
y aún a veces me pasa.

De lo que tuve oportunidad de disfrutar y no ejecuté por falta de interés,
por retribuir esperanzas a que el tiempo no es finito.
Por ser inconsciente ante el aquí y el ahora.
Querida aguarrás
nunca decaerás y la quemadura continuará,
no permites cauterizar.

Va y viene,
pero es una consecuencia constante
que me deja sumida en desesperanza,
una que mastica mis entrañas cual chicle
hasta que desaboriza por completo,
y luego es arrojado en escupitajo
dejándome más baldía que antaño.

Pero me enseña,
esas veces en las que me dejo apaciguar.

Me reubico y retuerzo lo crepusucular que contamina
mi discernimiento entre lo que está bien
y la fatalidad consumada
con perspicacia.

La línea divisoria,
el punto y a parte,
los siguientes suspensivos que dictaminan tanto entre el
hazlo tú y
no te sobrepases conmigo que no tengo ni puta idea.

Tengo tanto miedo como armas estratégicamente trabajadas y ganas.

Soy un quejío visceral de farándula.

En ratos como estos en contención,
por el amor propio al amor ajeno.