viernes, 26 de abril de 2019

It looks Sad

Pero no vienes a por mí.
No me recoges,
no me mantienes,
no me elevas,
no me sostienes,
no me buscas.
No me preguntas
y sólo a veces;
a ratos algunas veces
me respondes.

Yo te espero.

Pero no me tocas
ni me erizas,
no me rozan tus palabras telemáticas
y se me están olvidando tus gestos, exactamente esos mismos que me inundaban el corazón
de serotonina.

Que me pesa la distancia y yo quiero poder
y se me arrugan las manos de tanto tiempo intentar caldearlas con el vapor humeante del grifo hirviendo, y el espejo en el que escribiste amor se empaña,
cariño,
se empaña y mis ojos arden cuando levanto la frente para leerte
y descubro que ya no queda rastro de tus dedos.

No llego a mirarte "eye to eye" pero en mis cuartos siempre estás,
aquí aún habitas.
El salón,
la cocina,
el baño y
la cama...
Y todo, todo,
cada rincón
no hace más que mandarme destellos de visiones pasadas.
Vivo en deja-vi desde que te fuiste
y ,
te llevo clavadita en el alma y
yo tampoco me atrevo a agarrar la guitarra.

Pero te espero.

También me arrastra el alma
y la observo perpleja,
tan ennegrecida y arapienta,
que no acierto a acariciarla.

Que mis manos ahora ya no se ablandan ni con el agua,
que me he vuelto piedra-cartón y me resigno a que otrxs me amasen con ternura y con calma.
Que si doy oportunidad a ello,
me siento sucia.

Que yo te quiero Mía.
Que no te salves;
que si lo haces, no moriría,
pero sería lo más parecido a vivir en la agonía.

Que la vida es corta aunque las horas asesinen y los días pasen de largo.

Que buscarle significado a todo siempre fue mi huida y no me di cuenta hasta ahora que tomarse el tiempo necesario era la cura definitiva.

Que te quiero como no pensé que podría,
y que vivir sin ti,
después de esta larga e infernal trayectoria,
es la prueba más dura
con la que he sido embestida.

Y que aún así...

Yo te espero,

querida P.

lunes, 15 de abril de 2019

Pá, me agobio

Me acostumbré desde niña a dejar la puerta abierta por si volvías y con el tiempo no aprendí más que a entornarla.

No paran de entrar extraños y de irse amores que un día fueron aliento fresco,
cercanos.

Los desconocidos me miran como quien observa una catástrofe natural,
un desastre biológico que se autodestruye sin posibles culpables.

Los amores ya no ven, cariño mío,
están ciegos de contaminación;
han decidido dejar de mirar.
No queda atisbo de atención ni contención para este derrumbe.

Ahora nadie me observa,
y no hacen más que recordarme a tus ojos,
mi amor,
tus ojos de clausura,
de abandono.

jueves, 4 de abril de 2019

Mía, pero creía que tuya

Porque tú eres vida y yo soy muerte,
y me nacen unos escabrosos calambres
desde la punta de cada dedo
hasta los hombros,
enlazando con el corazón
que aún semeja a un tic-tac
con esa ansiedad de pila no recargable;
que no me permiten apreciar
tu halo de luz
cada vez que estiro mis manos e intento buscarte,
y en la ejecución de lo que sería un intento de abrazo acogido,
me despojo del contagio
de semejante energía.

Cómo sobrevivo...

Atormentada joder,
atormentada.

Me safo de una astilla
y me clavo una estaca;
y la costumbre de mi herida
me lleva a organizar un bautizo
en condiciones,
con sus flores
y sus votos puros:
como palomas picoteando
pan seco lanzado desde el banco en el que observo los días un veinte de marzo;
con esa misma y exacta inocencia.

Y es entonces y no antes,
cuando vuelvo a morir en mi funeral sobre lo que aún persiste de mis propios restos,
y me descubro soñando con aire
al respirar polvo de huesos cansados,
desgastados,
arrebatados siempre antes de tiempo.

Y cuando llega la intoxicación, desisto,
y acepto con un abrazo desconsolado mi realidad,
que quizás, sin desearla ni quererla,
y mucho menos organizarla,
concurre en vagar de penuria en penuria
o desistir cuál cobarde ante guillotina.

Hey.
Sálvame.
Llévame lejos de mis demonios
y no me permitas volver a mirarlos a los ojos nunca más.
Acurrúcame junto a tu estufa de leña recién cortada y aliméntame a base de caricias y pan casero.

Y eso sería todo.
Eso sería seguir viva sin estarlo.
Eso sería escapar de quién soy y de lo que me persigue,
que tampoco deja de ser otra de mis versiones con heridas punzantes aún sin estricto permiso a  coser sus respectivos puntos.

Y eso sería toda una existencia mundana y acomodada en la que viviría observándome desde fuera;
como si yo misma tuviera una pecera llena de peces y fuera uno de ellos,
y los hechos y el amor acontecieran desde adentro;
como si los peces fueran quienes se preguntan cómo esa humana es capaz de vivir encerrada ahí afuera.

No podría.
Renunciar me refiero.
Sería incapaz de renunciar a esas partes de mí que no acaban de aceptar curarse
porque ello conllevaría amputar
partes de sí mismas que las hacen
únicas
odiadas
amadas
abandonadas a la intemperie
o rescatadas por ejércitos.

Y es entonces cuando yo y todas mis yos se preguntan
si quien,
entre caricias,
ahora mismo me está convidando el pan recién hecho y encendiendo ese fuego tan acogedor,
será capaz de soportar semejante hecatombe.
Y es entonces cuando los pongo a prueba;
porque si han llegado hasta aquí,
hasta el hogar en el que mis partes rotas sueltan sus escudos,
es que están preparados,
ellos y ellas,
para verme entera.
Entera equivocándome,
entera fallando,
entera no siendo el motor,
enteramente humana pero a trozos.

Hasta día de hoy, todxs huyeron.

Yo me equivoqué.
Ellas y ellos se equivocaron.
Todxs erramos.
Todxs humanos.

Y ahora,

en

este

instante

concreto

N.N.N.

Y aún así,
alguien habrá...
Alguien a quien no ahuyente mi parte oscura,
y se quede
y me ayude a coserla,
porque no paro de pincharme
y he perdido todos los dedales.
Que la acoja y acepte que muchas veces no va a querer que la abracen, y aún así,
ahí siga,
con los brazos bien extendidos de par en par.
Que me demuestre que el mundo puede ser un lugar hermoso y que todo dolor es pasajero,

porque...

esto también pasará.

martes, 2 de abril de 2019

Cómetelo todo

Espero que el dinero abrigue tus noches,
sea compañía en tus comidas y escuche tus problemas.
Eso espero puesto que es lo único que te importa de la vida,
lo único con lo que cuentas,
tu indispensable,
tu esencia...
Eso eres, oportunismo y provecho.

Ya lo demostraste tantas veces...

Un ejemplo anterior al más reciente; que es lo que me acabas de hacer, fue lo que hiciste con Ó:
Utilizarlo hasta necesitarlo y después arrojarlo a la basura sin miramiento alguno.
Ya no lo soportabas hace tiempo pero decidiste poner esa cara que tan estudiada tienes de buena persona mientras te hizo falta para sacarte el pan caliente del horno y que no se te quemara,
y después,
se la clavaste bien clavada.

Manipuladora.
Manipuladora emocional.

La verdad es que ahí dejaste otra de tus firmas que al menos para mí, ya son reconocibles a kilómetros.
Yo porque soy realmente fuerte, pero es de lo más normal que el pobre hombre haya terminado así de desquiciado después de pasar por tus manos.

Asumo que este bache que sufro ahora mismo (porque eso has sido prácticamente desde siempre conmigo y posteriormente para mí, un bache) es por confiar en quien tanto me lastimó la existencia,
por seguir teniendo fe en que la gente puede cambiar,
pero irrefutablemente eso jamás se va a dar en tu caso.
La gente dañina, envidiosa, aprovechada y corrupta, es decir;
la gentuza como tú ya tiene suficiente trabajo con intentar soportarse a sí misma,
imagínate cambiar a mejor...

Imposible.
¡Mucho trabajo y poca conciencia!
Supongo que eres una masa falta de capacidad, piel e interés por sentirte aliviada y no angustiada con tu reflejo.
Supongo que estás tan vacía que sólo calmas tus ansiedad acribillando a quien se te cruce,
te hace sentir importante el maltratar a otros...
¡Qué grande!

Una se rodea de lo que es:
Todos unos vendidos y a ninguno que puedas llamar amigo.
Y sí,
te da mucho asco mirar a tu alrededor,
pero no creo que tanto asco como cuando te ves en el espejo y ya no puedes mentirte conociendo lo que eres.
Tu verdad absoluta.

Lo que más me repugna es que vayas de victimista con cara de corderita degollada cuando eres la hija de puta más grande que conocí hasta el momento.

Porque claro, los malos somos todos menos tú:
Tus dos ex maridos,
todas esas amistades que en algún momento pudiste encandilar con malabares pero que acabaron quitándote la máscara y huyendo,
todos tus hermanos a los que denunciaste por dinero,
J. que te utilizó en la sociedad,
Ó. que estaba loco,
y el anterior novio también loco,
y el anterior,
y el anterior...

¿Y sabes qué?
Ahí va tu último subyugado,
tu otro hijo,
no queda nada para que sea mayor de edad y pueda irse lejos de tu trastorno esquizofrénico.

Yo hace tiempo que me escapé y no pienso acercarme nunca más,
fue todo demasiado y me hastiaste de odio y
úlceras estomacales.

Que la vida te dé todo lo que merezcas.