Cuando siento que me consume los sentimientos y resulta incluso más rápido que las cenizas de su tabaco,
que la nicotina en mi cuerpo entrando,
que sus labios rozando,
que la piel de gallina erizando.
Entre parpadeo y parpadeo,
te pierdo y te encuentro.
Porque te tengo y no te tengo;
porque te quiero y no te quiero.
Me tira al suelo y luego me recoge con ternura.
Es un alivio.
Es un vaivén de locura.
Sensación mediática para el corazón y la cordura.
Me confunde,
y entre muchas otras cosas,
también me inspira;
me hace sentir viva.
Es como las drogas duras.
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