Espero que el dinero abrigue tus noches,
sea compañía en tus comidas y escuche tus problemas.
Eso espero puesto que es lo único que te importa de la vida,
lo único con lo que cuentas,
tu indispensable,
tu esencia...
Eso eres, oportunismo y provecho.
Ya lo demostraste tantas veces...
Un ejemplo anterior al más reciente; que es lo que me acabas de hacer, fue lo que hiciste con Ó:
Utilizarlo hasta necesitarlo y después arrojarlo a la basura sin miramiento alguno.
Ya no lo soportabas hace tiempo pero decidiste poner esa cara que tan estudiada tienes de buena persona mientras te hizo falta para sacarte el pan caliente del horno y que no se te quemara,
y después,
se la clavaste bien clavada.
Manipuladora.
Manipuladora emocional.
La verdad es que ahí dejaste otra de tus firmas que al menos para mí, ya son reconocibles a kilómetros.
Yo porque soy realmente fuerte, pero es de lo más normal que el pobre hombre haya terminado así de desquiciado después de pasar por tus manos.
Asumo que este bache que sufro ahora mismo (porque eso has sido prácticamente desde siempre conmigo y posteriormente para mí, un bache) es por confiar en quien tanto me lastimó la existencia,
por seguir teniendo fe en que la gente puede cambiar,
pero irrefutablemente eso jamás se va a dar en tu caso.
La gente dañina, envidiosa, aprovechada y corrupta, es decir;
la gentuza como tú ya tiene suficiente trabajo con intentar soportarse a sí misma,
imagínate cambiar a mejor...
Imposible.
¡Mucho trabajo y poca conciencia!
Supongo que eres una masa falta de capacidad, piel e interés por sentirte aliviada y no angustiada con tu reflejo.
Supongo que estás tan vacía que sólo calmas tus ansiedad acribillando a quien se te cruce,
te hace sentir importante el maltratar a otros...
¡Qué grande!
Una se rodea de lo que es:
Todos unos vendidos y a ninguno que puedas llamar amigo.
Y sí,
te da mucho asco mirar a tu alrededor,
pero no creo que tanto asco como cuando te ves en el espejo y ya no puedes mentirte conociendo lo que eres.
Tu verdad absoluta.
Lo que más me repugna es que vayas de victimista con cara de corderita degollada cuando eres la hija de puta más grande que conocí hasta el momento.
Porque claro, los malos somos todos menos tú:
Tus dos ex maridos,
todas esas amistades que en algún momento pudiste encandilar con malabares pero que acabaron quitándote la máscara y huyendo,
todos tus hermanos a los que denunciaste por dinero,
J. que te utilizó en la sociedad,
Ó. que estaba loco,
y el anterior novio también loco,
y el anterior,
y el anterior...
¿Y sabes qué?
Ahí va tu último subyugado,
tu otro hijo,
no queda nada para que sea mayor de edad y pueda irse lejos de tu trastorno esquizofrénico.
Yo hace tiempo que me escapé y no pienso acercarme nunca más,
fue todo demasiado y me hastiaste de odio y
úlceras estomacales.
Que la vida te dé todo lo que merezcas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario