jueves, 28 de mayo de 2020

A partner in crime

Qué quieres que te diga amiga,
la vida práctica vacila.

Yo que quería decirte que a veces la partida me empuja al despiste.
Pero como cuerpo avisado
a tierra no siempre es llevado,
me voy al abismo.

Cuando llego a los límites de mi capacidad,
me cedo a mi centro sin siquiera tener discernimiento.
Sin permiso ni oponencia.
Sin necesidad de envolverme en atuendo
de arrogancia ni despecho condescendiente.
Sin ser déspota,
caciquista,
tirana
e imperiosa.

Me recojo de las cenizas
de lo que un día quise ser
por acercarme más hacia mi anhelo inconstante
de performar y conformar una nueva yo
atribuida de esperanza
y sin necesidades mundanas más allá
de las primordiales básicas.

Estoy aquí de pie y aún
con las rodillas en carne viva
para gritarle a mis oídos que tengo cuatro
batallas perdidas y ninguna te abraza ya.

Lo diferente entre tú y yo es sólo la diferencia
y el peso que le carguemos a ésta.