lunes, 15 de abril de 2019

Pá, me agobio

Me acostumbré desde niña a dejar la puerta abierta por si volvías y con el tiempo no aprendí más que a entornarla.

No paran de entrar extraños y de irse amores que un día fueron aliento fresco,
cercanos.

Los desconocidos me miran como quien observa una catástrofe natural,
un desastre biológico que se autodestruye sin posibles culpables.

Los amores ya no ven, cariño mío,
están ciegos de contaminación;
han decidido dejar de mirar.
No queda atisbo de atención ni contención para este derrumbe.

Ahora nadie me observa,
y no hacen más que recordarme a tus ojos,
mi amor,
tus ojos de clausura,
de abandono.

No hay comentarios:

Publicar un comentario