miércoles, 28 de agosto de 2019

From my heart to your risks

Cuando escribo, mi metabloqueante mental.
Aperturo.

De lo que no te dije en su momento:

Me puse en la cuerda floja por ti y te dedicaste a ser lanzadora de cuchillos mientras en el intento de avanzar los esquivaba.

Esto termina muriendo.
Muere como todo lo que una vez fue vida.
Y tú desapareces.
Y esa conexión que a veces sentía desde la lejanía, son cenizas también.
Y ya no vamos a concordar cuando queramos vernos
porque ya no querremos vernos
nunca más.
Porque como todo lo que me abandonó en algún momento,
pasó a ser prescindible.

Mi percepción de lo más preciado que poseo, que es el tiempo,
es esta:
No es tic-tac,
es tic-bang y desfallece el segundo.

Después de todo el proceso,
te empecé a odiar con esa intensidad con la que se odian las cosas que han sido amadas con furor.

Entonces hoy,
te suelto.

Me dejaste sin nada,
ahora lo quiero todo.

Con cierta forma inédita transito de antiguas páginas a nuevos comienzos y cambio de libro para hablarte a ti, Esperanza.
Te pienso.
No necesito que me correspondas.
Me llena saber que hay más de tu especie.
Todxs somos libres y los caminos bifurcados,
pero mientras estemos, que sea.

Me asfixia el patetismo asociado al paradigma de observar y analizar cada comportamiento y situación en búsqueda del absoluto control.

Suelto, suelto.
Suelta.
Saltemos.

Esperanza;
que me vengas,
que me mires,
que me mientas que el miedo al fracaso no es compartido.

Viva como viva cada nuevo principio, no temo más al precipicio.
Ya nunca estoy sola, me acompañan mis palabras.

From my heart to your risks.

lunes, 26 de agosto de 2019

Tarea inacabada

Me has visto predicándole a tus manos que no me dejasen caer...
Yo tenía los propósitos claros,
tú las venas en llamas.

Te acogía la costumbre del desapego rutinario y aún conociendo eso,
me lancé al abismo.
Me podrían haber sujetado muchas manos,
podría haberme acomodado en muchos labios,
y aún así,
escogí quedarme ahí.
Ningunos pertenecientes a un lugar llamado hogar.
Ningunos aún.

Nuevos horizontes,
ventanas que apertura luz,
cercanía,
miedos pasados que aún estrangulan corazón,
garganta clarificando,
voz medrando.

Se me están acomodando los pasos y mis pies ya no plantean saltarse más baldosas.
Ahora disfruto del trayecto con todo lo dispuesto en el paseo.

Vivo con casi tantos miedos como fuerza en vorágine.

Pero ahora te escribo a ti,
querida y deseosa Esperanza:

Acompáñame a puertos a los que jamás pensé tener en vista ni con catalejo.

lunes, 12 de agosto de 2019

Véndeme

Me dice 'nena nena, ven conmigo'.
Le digo 'amor, compré todas las motos sin aval ni sueldo fijo'.

lunes, 5 de agosto de 2019

Marinera que naufraga

Supongo que es esa expresión de resignación que perdura,
matiz de arruga que mece tu sien,
estampita en frente,
estampida acre rasurando piel a destajo.

Porque cediste hasta las cutículas y te abrasa el rescoldo de tantos capítulos en parpadeo intermitente.
Siempre inacabado.

El tacto que resiste en los diámetros de tus pulgares,
índices,
corazones,
anulares y meñiques se desquebraja como el brillo que van naufragando los ojos cansados de marinera en constante espera por el reencuentro,
por besar el polvoriento suelo con delicadeza.

Por engrandecerse cuando apenas roza un estímulo de cercanía,
por desearse perteneciente a una tierra inamovible.

El aquí y ahora,
los antes con tu yo pasado,
los mismos escenarios con diferente papel,
las mercenarias apreciaciones del segundero tan concurrido como las preguntas de una recién nacida al mundo...
El ¿Por qué?
Constante,
consciente,
impertinente.

La pregunta.

La búsqueda.

La intermitentenable búsqueda.

No hables de milagros,
no hables de milagros si no estás aquí.