Acontece en ocasiones.
Aunque por ello me reprendo,
a vivir sonámbula aprendo
sin otorgar aprecio en demasía a lo que me nace amar con desquiciada sabiduría,
para que cuando lo que persigo no atisbe puerto certero,
éste al que apunto con aptitudes de francotiradora nata,
no me encalle entre las rocas y
un oleaje disgustado me lleve hacia la nada.
Para evitar el desasosiego.
Aunque entregue mi profunda mirada,
apuesto por no resguardar olores.
Por deshacerme las fijaciones de rasgos que me resulten cercanos e iluminadores.
Obviando gestos que apabullen bombeos a mi reloj en desorden.
A la persona es a quién observo,
pero no permito llevarme nada más que el sitio que me han otorgado.
Yo soy yo,
al dedillo aprendido el guión.
Me gustas -Y tras segundos de pausa eterna en boca a medias entre un suspiro y un ahogo,
un vocablo ensordecedor desertó con agobio-
Me gustas mucho.
Pero no pienso permitir repetir torceduras de tobillo a libre albedrío.
Esta que ves ya no soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario