Salí a olvidarme de todo lo ocurrido, a despejarme, a sentirme tal y como soy, a encontrarme en cada gota de lluvia que expulse cada nubarrón, a conquistar el mundo y a quedarme acostada en el suelo cuando caiga, a contradecirme, a hacer locuras, a decir barbaridades, a ser una sinvergüenza, a perder la razón, a probar cosas nuevas.
Salí a la calle que estaba desértica, a buscar ilusiones y sueños nuevos; salí a buscar todo lo que quería y necesitaba; pero no encontré mas que soldaditos de plomo mutilados, pequeñas Alicias desmaravilladas y sin país que exigían calor a los extraños, a Campanillas muertas por la desilusión de niños grandes que han crecido en la incertidumbre, a Peter Pan viejo, con ojeras y sin afeitar.
Hoy en la calle no imperaba nada más ni nada menos que la nada. Así que la final he decidido que hoy no tengo ganas de nada.

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