viernes, 19 de julio de 2013

Hoy me quedo en los charcos de lluvia embarrados

Salí a perderme entre el barullo de la ciudad, a deambular de un lugar a otro, a pensar en todo lo que tengo que pensar, a dejarme llevar por el contagio de la nostalgia una vez más, a prenderme de cualquiera que me entretenga un poco, a tratar de entender ciertas cosas.

Salí a olvidarme de todo lo ocurrido, a despejarme, a sentirme tal y como soy, a encontrarme en cada gota de lluvia que expulse cada nubarrón, a conquistar el mundo y a quedarme acostada en el suelo cuando caiga, a contradecirme, a hacer locuras, a decir barbaridades, a ser una sinvergüenza, a perder la razón, a probar cosas nuevas.

Salí a la calle que estaba desértica, a buscar ilusiones y sueños nuevos; salí a buscar todo lo que quería y necesitaba; pero no encontré mas que soldaditos de plomo mutilados, pequeñas Alicias desmaravilladas y sin país que exigían calor a los extraños, a Campanillas muertas por la desilusión de niños grandes que han crecido en la incertidumbre, a Peter Pan viejo, con ojeras y sin afeitar.

Hoy en la calle no imperaba nada más ni nada menos que la nada. Así que la final he decidido que hoy no tengo ganas de nada.



No hay comentarios:

Publicar un comentario