¿Estamos todos de acuerdo con esto, no? Una relación es entre dos; si una de las dos partes falla, falla la unión. Si yo te entrego mi amor, y tú no lo valoras y no me amas como se supone que deberías, algo no encaja en esto. Si por el contrario eres tú el que me ama, y soy yo la que no te busca, también faltan piezas en el puzle. Es por eso que tenemos que entregarnos por completo en nuestras relaciones personales para crear un vínculo estable. Muchas personas lo que buscan en una relación no es más que eso; estabilidad, como si de ello dependieran sus vidas y el resto de las cosas que hagan en sus días. Centran todo lo que poseen y todo lo que son para brindárselo a la otra persona. Le dan tanto a ese ser que básicamente dejan de existir, dejan de pensar, dejan de crear, dejan de hacer nada porque todas sus virtudes culminan en ese tipo de adicción. Y van a más y más; si hay amor (del de verdad, no como el que nos topamos en estos tiempos) no hay problema, puede que la cosa siga así mucho tiempo. Pero si solo es estabilidad y se pierden los valores de pareja y solo se pretende estar sujeto a alguien porque le has dado tu “yo” por completo pretendiendo reclamarle luego que sea tu punto de apoyo inamovible, pues te encuentras en ruinas. “El amor se entrega, se regala, se brinda, se dedica, se ofrece, se convida; pero no se reclama a cambio de cosas livianas. Si tú das amor y yo doy amor, EXISTE “amor” (Ya sabes, es tan sencillo como eso de: si tú te tiras, yo me tiro).
La vida es difícil. Algunas personas entran en la vida de otras dejando una gran huella en su corazón y consiguen que nunca vuelvan a ser las mismas. Ahora bien, no ser la misma puede ser mejor.
viernes, 19 de julio de 2013
Cosas frívolas
La cita de hoy es de Mario Benedetti “Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.”
¿Estamos todos de acuerdo con esto, no? Una relación es entre dos; si una de las dos partes falla, falla la unión. Si yo te entrego mi amor, y tú no lo valoras y no me amas como se supone que deberías, algo no encaja en esto. Si por el contrario eres tú el que me ama, y soy yo la que no te busca, también faltan piezas en el puzle. Es por eso que tenemos que entregarnos por completo en nuestras relaciones personales para crear un vínculo estable. Muchas personas lo que buscan en una relación no es más que eso; estabilidad, como si de ello dependieran sus vidas y el resto de las cosas que hagan en sus días. Centran todo lo que poseen y todo lo que son para brindárselo a la otra persona. Le dan tanto a ese ser que básicamente dejan de existir, dejan de pensar, dejan de crear, dejan de hacer nada porque todas sus virtudes culminan en ese tipo de adicción. Y van a más y más; si hay amor (del de verdad, no como el que nos topamos en estos tiempos) no hay problema, puede que la cosa siga así mucho tiempo. Pero si solo es estabilidad y se pierden los valores de pareja y solo se pretende estar sujeto a alguien porque le has dado tu “yo” por completo pretendiendo reclamarle luego que sea tu punto de apoyo inamovible, pues te encuentras en ruinas. “El amor se entrega, se regala, se brinda, se dedica, se ofrece, se convida; pero no se reclama a cambio de cosas livianas. Si tú das amor y yo doy amor, EXISTE “amor” (Ya sabes, es tan sencillo como eso de: si tú te tiras, yo me tiro).
¿Estamos todos de acuerdo con esto, no? Una relación es entre dos; si una de las dos partes falla, falla la unión. Si yo te entrego mi amor, y tú no lo valoras y no me amas como se supone que deberías, algo no encaja en esto. Si por el contrario eres tú el que me ama, y soy yo la que no te busca, también faltan piezas en el puzle. Es por eso que tenemos que entregarnos por completo en nuestras relaciones personales para crear un vínculo estable. Muchas personas lo que buscan en una relación no es más que eso; estabilidad, como si de ello dependieran sus vidas y el resto de las cosas que hagan en sus días. Centran todo lo que poseen y todo lo que son para brindárselo a la otra persona. Le dan tanto a ese ser que básicamente dejan de existir, dejan de pensar, dejan de crear, dejan de hacer nada porque todas sus virtudes culminan en ese tipo de adicción. Y van a más y más; si hay amor (del de verdad, no como el que nos topamos en estos tiempos) no hay problema, puede que la cosa siga así mucho tiempo. Pero si solo es estabilidad y se pierden los valores de pareja y solo se pretende estar sujeto a alguien porque le has dado tu “yo” por completo pretendiendo reclamarle luego que sea tu punto de apoyo inamovible, pues te encuentras en ruinas. “El amor se entrega, se regala, se brinda, se dedica, se ofrece, se convida; pero no se reclama a cambio de cosas livianas. Si tú das amor y yo doy amor, EXISTE “amor” (Ya sabes, es tan sencillo como eso de: si tú te tiras, yo me tiro).
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